-¿Y por qué...- me señaló la luna- siempre está ahí para mirarnos?
-Porque ella nos quiere.
-¿Y por qué estás tan segura de lo que ves?
-Porque tengo fe en ello. No puede ser de otra manera.
-Entonces, ¿es cierto lo que dicen?
-¿Qué dicen?
-¿Es cierto que te vas?
-¿Eso a que viene?
-¿Es cierto que te vas?- repitió.
-No lo sé.
-¿Me dejas solo?
-No te dejo solo, estaré contigo, te lo prometo.
-No prometas lo que no puedes cumplir.
-¡Si no lo pudiese cumplir, no te lo prometería!
-No te entiendo.
-Ni yo a ti. ¿Por qué siempre quieres saberlo todo?
-Quizá porque el mundo siempre tiene algo que mostrarnos.
-Entonces, deja que yo siga mi curso, como la vida. Siempre tenemos que marchar algun día, alguna vez... abandonamos todo cuanto queremos.
-Pero a ti no te ha llegado la hora.
-Me ha llegado la hora de volar.
Sus labios pronunciaron las únicas palabras que yo no quería oír.
<<¿Por qué?>>