13 febrero, 2009

Volveré cuando me llames


Para ti tato.
Volveré cuando me llames. No es necesario decir adiós.

29 enero, 2009

A ver... sonríe


A ver... sonríe. ¿No sonríes? ¿Por qué no sonríes? Debes pintar el día gris de colores alegres, mira, así- coge su mano, y da un brochetazo al aire-. ¿Ves? No es tan complicado. Además, yo siempre he estado aquí y lo sabes. Siempre hay un apoyo fundamental, en algún lado del mundo. ¿Verdad? Además, el mundo es la banda sonora, tú el protagonista. Eso es, asiente, y ahora, di patata- levanta la cámara y junta su cabeza con la de ella. Al ver que sigue sin sonreír, esboza una mueca divertida. El flash se dispara. Ambos observan la foto. Él con cara de idiota, ella en medio de una carcajada.- ¿Ves? No estan difícil sonreír.
A ver... la que está leyendo esto... sonríe. Quiero ver tu sonrisa. A ver... sonríe.

Quiero que rías tú también

Dedicado a Xa :)


Un abrazo muy fuerte =P

19 enero, 2009

Aurora

^^ I'm here de nuevo xDD. Y esta vez traigo algo para Leodin Dacore, ella misma me dirá qué piensa de esto... te lo dedico poniendo en el texto todo sentimiento que pueda albergar, deseando, con el corazón en un puño, que te guste. Mi manera de decirte que yo también estoy aquí para lo que necesites :) (¡k cursi! >.< xD)

Aurora
Esta es mi historia. Puede ser una historia como una cualquiera, sin importar quienes sean los protagonistas, qué nombres tengan o por qué son así. Da igual. Ya todo da igual… Cuando abro los ojos… ¿Qué es eso? ¿Qué hay ahí? ¿Una luz?

Me levanto de la cama y me acerco a la pequeña ventana. Al lado hay una puerta de cristal… La ventanita no es muy grande, pero sí lo suficiente como para poder aspirar el aire de la libertad. En las aguas del lago… se ve reflejada la estela brillante del alba. Y la luminiscencia que he visto es la misma esperanza que yo he perdido.

Levanto una mano. Quiero aferrarla, quiero verla entre mis dedos, quiero abrazarme a ella y no dejarla escapar jamás.

Abandonaste la lucha, para luego dejarme atrás. Ahora estoy aquí, abandonada al silencio... Encerrada entre cuatro paredes blancas, meciendo el dolor. La angustia acude cada vez que abro los ojos. Cada vez que inspiro, me quedo sin aire; cada vez que hablo, olvido las palabras.

No me veo capaz de soportar más la enfermedad que corroe mis huesos. La luz de los fluorescentes no ilumina mi vida, la puerta no se abre nunca, la venta es demasiado pequeña.

Abandonaste la lucha, me dejaste atrás y ya no volviste. ¿A dónde has ido? ¿A dónde vas ahora que ya no estoy contigo? No lo sé. No me importa. Ya nada me importa porque no hay nada en mi vida. La puerta siempre está cerrada, y la ventana cada vez se me hace más pequeña.

Pequeña para el mundo, pequeña para mí. No me llegan los rayos de sol, tan sólo la ráfaga de viento que acude desde el norte, para rozar con sus besos helados mi piel.

Enferma de cuerpo, alma y mente, lo único que lograba que luchase contra la muerte era saber que al día siguiente volverías para ayudarme a construir mi muralla. Tras derruirla, me sentí sola, perdida…

Pero ya no me importa. Te perdono.

Nadie merece sufrir lo mismo que yo. Un espíritu encarcelado y un corazón ausente. No quiero que te pase lo mismo a ti, por eso comprendo por qué desapareciste, por eso te libré de la culpa.
Un pajarito se ha posado en el alféizar. Es diminuto comparado conmigo, pero no tiene miedo. Como yo, también ha perdonado a aquellos que lo abandonaron cuando era un polluelo. Llega hasta mí, lo recojo, y lo guardo en mis manos. Su cuerpo tiembla, sus plumas se encrespan, está aterrorizado. Pero yo también lo estoy. Sé que mi momento se acerca, poco a poco, llega un fin… me arrojo al vacío de lo desconocido, sabiendo que no hay retorno.


Hay un pequeño balcón tras la ventana. Abro la puerta de cristal con cuidado y salgo al exterior. Hacía mucho tiempo que no sentía el calor de sol sobre mi piel. Me subo a la barandilla de mármol. Abajo la gente grita, señala, mira, llaman a la policía, entran dentro del hospital. Pero ya no me importa.

Alzo los brazos y abro las manos. El pájaro escapa y su silueta se difumina tras el amanecer.
Yo sigo su mismo camino, pero mi cuerpo no vuela, es pesado, no tengo plumas, no tengo alas. Pero mi mente y mi corazón sí.


¿Quién sabe? Quizá cuando vuelva a nacer yo también sea un pájaro. Quizá un gato, quizá una persona.

O quizá sea la que me vio nacer y la que ha contemplado mi vida entera, hasta su fin.

Quizá sea aurora.


Qué cursilada xDD, ahora no quiero que lo leas, no lo leaaas xD

11 enero, 2009

Carpe diem


-¿Oyes eso?- susurra ella, mirando al horizonte con ojos como platos.
-Sí- coincide él- es la risa del viento, que se alegra de volver a verte.
-¿Y ese resplandor?- señala la lluvia caer fuera de la cueva.
-Son las lágrimas del cielo, por haberte vuelto a encontrar.
Ella se vuelve y sonríe.
-Eso es pequeña, sonríe. Disfruta el momento, vive la vida, sé tú misma. No vuelvas a irte.
-No vuelvas a irte- repite-, sonríe...
Se abrazan ambos, y él la sigue oyendo hablar en voz baja:
-Disfruta el momento...
Una sonrisa se extiende por su rostro.

"Carpe diem"

By Filosofías